Lanzado originalmente en 1993, Souvlaki es considerado la obra maestra de Slowdive y uno de los discos más influyentes del movimiento shoegaze. Con una atmósfera etérea y envolvente, el álbum combina guitarras en capas con voces delicadas y una producción que refleja tanto melancolía como belleza pura.
El título del disco proviene de un chiste interno de la banda, pero su contenido es todo menos trivial: piezas hipnóticas, introspectivas y de gran carga emocional que lo han convertido en un clásico de culto. Incluye colaboraciones con Brian Eno, quien aportó teclados y producción adicional en algunos temas.